Antes del viaje realizar las medidas de prevención propias del destino. La diabetes y sus fármacos no contraindican vacuna alguna, ni el empleo de la medicación antimalárica.
Llevará por duplicado(equipaje de mano y maleta) la medicación y material necesario para el control de la glucosa y su tratamiento (jeringas o plumas desechables, viales de insulina, lancetas, glucómetro, tiras reactivas para la glucosa o cetonas). Llevar a mano tabletas de glucosa y alimentos (sándwich, frutos secos) así como una ampolla de glucagón para prevenir o tratar las hipoglucemias.Durante el viaje respetar el horario de comidas y caminar 10 minutos cada 2 horas. Mantener los viales de insulina a temperatura adecuada, no congelar ni exponer a temperaturas elevadas o a la luz. Si se adquieren viales en el destino, tener cuidado con la concentración de insulina, ya que puede ser distinta a la de nuestro país. El ajuste de la dosis de insulina deberá realizarse en viajes hacia el este u oeste que superen las 6 horas de diferencia, no modificándose la dosis de insulina en el resto.
Por ello, en los viajes hacia el oeste (en los que se "ganan" varias horas), será preciso administrar dosis suplementarias, mientras que en los viajes hacia el este habrá que reducir la dosis. El ajuste exacto lo deberá realizar su endocrinólogo o el especialista en medicina del viajero.
En el lugar de destino prevenir, o en su caso tratar, la diarrea del viajero (que podría descompensar su diabetes), y controlar el ejercicio físico. En estos casos, controlar la glucemia y la presencia de cetonas en orina, y si no puede o no sabe corregir la situación, consultar a un médico. Cuidar especialmente la higiene de los pies, evitando andar descalzo, previniendo traumatismos en playas o piscinas y evitando la maceración tras largas caminatas.